jueves, 2 de agosto de 2012

Por que me siento....

¿Porqué después de tantos años de experiencia, uno no puede confrontar una situación?, ¿Porqué después de tanto caminar en la vida, uno no está preparado para ciertos eventos en la vida?

Hoy me siento en medio de un desierto, sin tener idea de donde está el oasis y al mismo tiempo sin querer encontrarlo.

En estos momentos me vienen a la mente recuerdos del momento en que entraba al quirófano a los 10 años, con la firme esperanza de que en poco tiempo podría estar jugando con mi amigos, cuando 21 años después un accidente me llevó de nuevo al quirófano y un agua de melón unida a la mujer que amo, me volvieron a levantar, un año después decidí unir mi vida a la mujer que amo y mi primer hija gracias a las experiencias que dejaron todos los pormenores de mis experiencias anteriores, sabía que era la decisión precisa, la indicada, la que quería, la que me haría mejor persona.

Tiempo después me enteré que en el 94 había nacido mi segunda hija, una bendición más que se sumaba a la llegada  a mis 33 años de mi tercer hija, todo esto denota lo feliz que uno puede ser al contar una vida plena, producto del amor y del respeto.

Pero esto no es suficiente para prepararte contra eventos fortuitos, con eventos no planeados que tienen que ver con necesidades y con diferentes visiones de vida. Si bien se encuentran en el punto en el que la supuesta unión de corazones puede solventar todas las peripecias y pruebas de la vida. No ven más que la foto, no el correr de la película que ya está avanzada y falta ver el final.

Dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena, pero hay riesgos que uno no debería tomar y tampoco haber sufrido un descalabro asegura no repetirlo.

Digo esto, porque creo que cada uno de nosotros debería ser lo suficientemente sensato para no ofrecer más de lo que puede dar, de tener los pies en el suelo cuando busca una relación. Sobre todo cuando tiene compromisos adquiridos y sabe que no puede dar más que una sola parte de su ser.

Y ahí regreso al punto en el desierto, donde no puedo dar solución a una encrucijada, dónde una de las partes está sorda para los consejos y ciega para ver los hechos. Pude estar al borde la muerte dos veces, salí adelante, pero no me hizo lo suficientemente capaz de enseñarle a una de las personas que más quiero en este mundo como ver la película completa.

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